El tilo, Patrimonio Natural, declarado AI
(árbol de interés) pasà árbol monumental !
ACTUALIZACION del artículo 21/ 03/ 2025 !!!
El tilo esta situado a la extremidad del pueblo en la zona patrimonial (municipal) de Coret (zona patrimonial) frente a la capilla de Sant Ròc , BIC (patron del pueblo) es el árbol mas fotografiado del Valle ! Tiene importancia cultural simboliza por muchos el apego al lugar. Se destacan tambien su alcance y su abundante floración perfumada.
© Antonio Berengue
Es un árbol aislado, parcialmente protegido del viento por un pedregal, con la mayoría de sus raíces apuntando al norte su corona es redondeada en la parte superior y termina asimétricamente en armonía con el paisage. Con un tronco de 3 metros de circumferencia y una altura de 20 metros el tilo, telh en aranés es magestuoso. Lleva líquenes en el tronco, nidos en las ramas, es el hogar de muchos insectos y aves.
La misa de St Ròc el 16 de agosto reune el pueblo bajo las ramas del tilo, a la sombra, la fiesta del pueblo (juegos, lecturas o otro tipo de actividades) pasan bajo el tilo.También reuniones de muchos tipos: politicas, culturales, familares, así como cumples, bodas, baile, teatro, juegos infantiles y lecciónes, también se recojen sus flores para hacer tisanas.
Es un tila cordata, una especie arbórea originaria de Europa.
Gracias por preservarlo, sus ramas y raices
Articulo Segre
El patrimonio natural leridano crece con ocho árboles monumentales únicos
El departamento de Territori de la Generalitat de Catalunya ha incorporado ocho nuevos ejemplares arbóreos al catálogo de árboles monumentales de las comarcas leridanas. Esta actualización, que forma parte de un total de 24 nuevos reconocimientos a todo el territorio catalán, sitúa el Pallars Sobirà como la comarca con más protagonismo en esta ampliación, al acoger seis de los ocho nuevos árboles singulares.
El tesoro verde del Pallars Sobirà
Entre los ejemplares del Pallars Sobirà que han recibido esta distinción destaca el cerezo de la Solana en Vilamur, un majestuoso ejemplar que se erige como testimonio vegetal de la historia de esta población. La morera de Llagunes en Soriguera también ha sido incluida en esta selección por sus características excepcionales, así como el chopo del Cardaire en Esterri de Cardós, que ha sobrevivido generaciones contemplando los cambios del paisaje pirenaico.
En la localidad de Alt Àneu, tres árboles más han sido reconocidos con esta prestigiosa distinción: el arce Gran de Perosa, el serbal de Montgós y el abeto de Sauquers. Cada uno de estos ejemplares representa un elemento único del patrimonio natural pirenaico, con características que los hacen irreemplazables dentro de su ecosistema.
Con respecto a las otras comarcas leridanas, el Pla d'Urgell ha visto como el encinar del Quelàs, ubicado en la zona de la Font del Tord de Miralcamp, se incorpora a esta selecta lista. En la Val d'Aran, el tilo de Coret de Bausen completa los ocho ejemplares leridanos reconocidos en esta actualización.
Cataluña, un referente en protección de árboles singulares
Con esta nueva incorporación, las comarcas de Lleida refuerzan su posición dentro del mapa de árboles monumentales de Cataluña. Hace falta recordar que la declaración de árbol monumental no es una simple etiqueta honorífica, sino que implica medidas específicas de protección que prohíben expresamente cortarles, arrancarlos o dañarlos de manera parcial o total.
La normativa catalana sobre árboles monumentales se remonta al año 1987, cuando se estableció un marco legal pionero en el Estado para proteger estos elementos patrimoniales. Desde entonces, se han ido incorporando ejemplares que destacan por características como sus dimensiones excepcionales, su edad centenaria o incluso milenaria en algunos casos, su valor histórico o sus peculiaridades científicas.
Antes de esta actualización, las comarcas leridanas contaban con una cincuentena de árboles monumentales, siendo precisamente el Pallars Sobirà la comarca con más ejemplares protegidos (16), seguida del Solsonès (7) y el Alt Urgell (6). Con las nuevas incorporaciones, el Pallars Sobirà refuerza todavía más su liderazgo como territorio con mayor riqueza de ejemplares arbóreos singulares de las tierras de Lleida.
Testigos silenciosos de la historia
Los árboles monumentales representan mucho más que simples elementos naturales. Son auténticos archivos biológicos que han presenciado, en muchos casos, acontecimientos históricos y transformaciones paisajísticas a lo largo de siglos. Algunos de ellos están rodeados de leyendas y tradiciones que los convierten en símbolos identitarios para las poblaciones donde se ubican.
Un caso paradigmático es el de la Encina de Can Cotet, en Les Valls de Valira (Alt Urgell), que estuvo a punto de ser talada durante la Guerra Civil española. Según recordaba su propietario, Josep Comella, "los soldados que luchaban en aquella zona intentaron cortar el árbol para hacer fuego y poder cocinar, pero finalmente optaron por cortar otro más pequeño". Hoy todavía se puede apreciar la marca de la sierra de aquellos soldados en el tronco centenario.
Desgraciadamente, no todos los árboles monumentales han sobrevivido hasta nuestros días. Según los datos de Territorio y Sostenibilidad, de los 50 árboles monumentales que había en las comarcas leridanas antes de esta nueva actualización, siete ya han muerto. De algunos sólo quedan restos, como el Om de la Plana de Tàrrega, mientras que de otros como el Ginebre del Solà de Riner en el Solsonès, desaparecieron calcinados por incendios forestales.
Sistema de protección y categorías
En Cataluña, además de los árboles monumentales, existen otras categorías de protección como los árboles de interés comarcal o local, y los árboles considerados bienes urbanísticos y culturales. En total, una treintena de ejemplares leridanos cuentan con alguna de estas figuras de protección alternativas.
La declaración de árbol monumental comporta la inclusión del ejemplar al Catálogo de árboles monumentales de Cataluña y el establecimiento de un perímetro de protección a su alrededor. Cualquier actuación que pueda afectar a estos ejemplares tiene que contar con la autorización previa del Departamento de Territorio, que vela por su conservación y mantenimiento.
Con esta nueva incorporación, Cataluña da un paso más para preservar un patrimonio natural único, que, en muchos casos, es también un tesoro cultural que conecta las generaciones presentes con el pasado más remoto del territorio. Un patrimonio verde que, después de nueve años de espera, vuelve a ampliarse con ocho nuevos gigantes del bosque que merecen toda la protección y reconocimiento.