El queso era un trabajo de mujeres, un trabajo cotidiano.
Todas las tardes, cuando las vacas volvían a la cuadra, los hombres y las mujeres tambien ordeñaban los animales, llenaban bidones con la leche. Una parte de la leche se vendía y la otra se transformaba. Se producían quesos de aproximadamente 1 kg de forma cilíndrica siguiendo un proceso de fabricación que difería sensiblemente de una casa a la otra.
El aprendizaje de la elaboración del queso se realizó junto a nuestra vecina Teresita, 90 años, desde Casa Toquera, depositaria de un conocimiento tradicional transmitido de generación en generación. Su marido se ocupaba de las vacas y ella del queso,
pero, aunque ella solía ir a ayudarle con esa tarea, ¡él no sabía nada de cómo se hacía el queso!
Este proceso de transmisión oral y práctica permitió no solo aprender las técnicas de producción, sino también comprender la dimensión cultural, social y simbólica de este saber doméstico. La experiencia pone en valor el papel de las personas mayores como portadoras de memoria viva y agentes fundamentales en la continuidad del patrimonio inmaterial.
10 litros de leche para un queso de 1kg
Algunas familias extraían eth Colat (el requesón) para comerlo fresco con miel. Eth leiton (el suero) se bebía o se daba a los cerdos
Aprender para salvaguardar
Con ES SARNALHÈRS el Patrimonio se aprende y se transmite !
